Emprender en España puede ser una excelente oportunidad para un expatriado, pero comenzar una actividad sin conocer las obligaciones administrativas y los riesgos asegurables puede generar costes inesperados.
Esta guía ofrece una visión general para profesionales por cuenta propia y pequeñas empresas. No sustituye el asesoramiento fiscal, laboral, jurídico o migratorio.
Las dos fórmulas más habituales son ejercer como trabajador autónomo o constituir una sociedad mercantil.
El autónomo desarrolla una actividad económica de forma habitual, personal y directa. La Seguridad Social indica que quien realiza una actividad económica por cuenta propia de manera personal y habitual debe tramitar su alta, con independencia de los ingresos generados.
Entre sus características habituales:
Una sociedad puede ser adecuada cuando:
La limitación de responsabilidad no es absoluta. Los administradores pueden responder en determinados supuestos, especialmente ante incumplimientos legales, fiscales, laborales o societarios.
Según la actividad, el emprendedor puede necesitar:
Los trámites exactos dependen del sector, municipio, forma jurídica y nacionalidad.
Protege frente a reclamaciones derivadas de errores, omisiones o negligencias en la prestación de servicios.
Es especialmente relevante para:
La póliza debe describir correctamente la actividad. Una definición incompleta puede dejar fuera trabajos importantes.
Cubre daños personales o materiales causados a terceros durante el funcionamiento del negocio.
Ejemplos:
Puede proteger:
Las sumas aseguradas deben reflejar el valor real. Asegurar por debajo del valor puede provocar la aplicación de reglas de proporcionalidad cuando proceda.
No es una cobertura exclusiva de grandes compañías. Una pequeña empresa también puede sufrir:
La póliza debe complementarse con copias de seguridad, autenticación multifactor, actualizaciones y formación.
Cuando un autónomo no puede trabajar, la caída de ingresos puede ser inmediata.
Pueden valorarse:
Cada producto tiene definiciones, franquicias y periodos de espera distintos.
Los vehículos utilizados para reparto, visitas, transporte o trabajos técnicos deben declararse correctamente.
Debe revisarse:
Puede ayudar con gastos de defensa y reclamación en conflictos cubiertos por la póliza:
Además de las coberturas anteriores, una empresa puede necesitar:
El seguro D&O puede proteger el patrimonio personal de administradores y directivos frente a reclamaciones por actos de gestión, dentro de los límites y exclusiones de la póliza.
Puede ser relevante ante reclamaciones de:
No cubre cualquier conducta ni elimina las obligaciones legales del administrador.
Determinados convenios colectivos establecen obligaciones de aseguramiento para empleados. Es necesario revisar el convenio aplicable, los capitales y el número de trabajadores.
Tras un incendio, inundación u otro daño grave, la empresa puede permanecer cerrada aunque los bienes materiales estén asegurados.
La cobertura de pérdida de beneficios puede indemnizar determinados gastos permanentes y margen perdido durante el periodo de interrupción cubierto.
Es fundamental para fabricantes, distribuidores, importadores y empresas alimentarias. Debe revisarse el ámbito territorial, las ventas, la trazabilidad, la retirada de productos y los límites por siniestro y anualidad.
Las empresas que compran, venden o transportan productos deberían determinar quién asume el riesgo durante el trayecto y si la responsabilidad del transportista es suficiente.
Reúne, al menos:
Cuanta más precisión exista, mejor podrá adaptarse la póliza.
Los seguros empresariales deben crecer con el negocio. La solución adecuada para un profesional que empieza desde casa no será la misma cuando contrate empleados, alquile un local, exporte o gestione datos de miles de clientes.
¿Vas a iniciar una actividad en España? Podemos elaborar un mapa básico de riesgos, revisar los seguros exigibles y comparar coberturas para tu actividad profesional o empresa.